Al final de una conferencia de prensa retransmitida en directo por televisión, a últimas horas de la tarde del 9 de noviembre de 1989, el Secretario de Agitación y Propaganda del Partido Socialista Unificado de la RDA, Günter Schabowski, anunció a las 18:57, incidentalmente, la aprobación de un decreto que permitía a los ciudadanos de la RDA viajar sin limitaciones fuera de las fronteras de la misma.
En respuesta a las persistentes demandas de la población, la dirección del partido del SED había publicado el 6 de noviembre, un proyecto de ley sobre entradas y salidas del territorio de la RDA, del que por el momento, sólo debían entrar en vigor las disposiciones referentes a las salidas (autorización de salir del territorio sin derecho a regresar). De esta forma, se quería frenar el continuado éxodo masivo hacia la República Checa. Bajo la presión de los acontecimientos, sobre todo las manifestaciones en Leipzig y Berlín, que dieron a entender claramente que la población no se daba por satisfecha con estas nuevas regulaciones, durante la mañana del 9 de noviembre, el texto fue revisado y se añadió un derecho de viajes privados para visitantes con obligación de visado. Debido a fallos en la comunicación y a una falta de información, Schabowski anunció antes de tiempo la entrada en vigor de este nuevo decreto durante la conferencia de prensa. En respuesta a las preguntas de los periodistas, Schabowski declaró que podían ser solicitados viajes privados al extranjero “sin necesidad de responder a condiciones particulares, motivos de viaje específicos o lazos familiares”. Los permisos serían concedidos a corto plazo. Tras haber sido formulada la pregunta en repetidas ocasiones, Schabowski afirmó que, según le constaba, esta regulación entraba en vigor de inmediato.
Después de que las noticias del primer canal púbico de la televisión alemana, ARD, hubiesen difundido, a las 20:00 horas, la declaración de Schabowski como la noticia más importante del día, cada vez más berlineses del Este empezaron a amontonarse frente a los pasos fronterizos hacia Berlín Occidental para hacer uso inmediato de su nuevo derecho. Ya que la nueva regulación fue dada a conocer antes de tiempo y los guardias fronterizos no estaban informados, la situación fue inicialmente un completo caos.
Para aliviar la creciente presión de las masas, los guardias del paso fronterizo de Bornholmer Strasse dejaron pasar a los primeros ciudadanos de la RDA hacia Berlín Occidental, a partir de las 21:20. Por otra parte, el responsable del servicio de control de pasaportes ordenó sellar y con ello invalidar los pasaportes de los que salían de la RDA, privándoles así de su nacionalidad, sin ellos saberlo. No obstante, alrededor de las 23:30 la conglomeración de gente [Película 13,31 MB] fue tan grande que el responsable del servicio de control, aún sin haber recibido todavía órdenes oficiales, abrió finalmente la barrera. Alrededor de 20.000 personas pudieron pasar en las siguientes horas el puente Bösebrücke sin pasar por control alguno. El resto de pasos fronterizos de la ciudad fueron abiertos en el transcurso de la noche. A raíz de la revolución pacífica en la RDA y los cambios políticos de diferentes estados de Europa del Este, había caído aquella noche el Muro de Berlín.
También durante los siguientes días, se prescindió de cualquier formalidad [Película 1,36 MB] en los pasos fronterizos. La ciudad entera vivía momentos de alegría, en la famosa avenida Kurfürstendamm reinó durante varios días un ambiente de fiesta popular y muchos restaurantes repartieron bebidas gratis entre los visitantes. Después de 28 años, el Muro de Berlín había perdido su poder terrorífico.
Durante los días siguientes, se construyeron cada vez más pasos entre las dos mitades de la ciudad, el 22 de diciembre también en la Puerta de Brandeburgo. La demolición del muro que pasaba por el centro de la ciudad se llevó a cabo entre junio y noviembre de 1990. Cazadores de souvenirs de todo el mundo se habían asegurado entretanto pedazos del símbolo de la Guerra Fría. Hoy en día, el antiguo recorrido del muro, señalizado en algunos lugares por una línea roja y en otros por una doble línea de adoquines insertada en el suelo, es visible a lo largo de más de 20 kilómetros en el centro de la ciudad. El sitio conmemorativo Bernauer Strasse es el mejor lugar para visualizar el antiguo ancho de la franja fronteriza y la construcción de las instalaciones fronterizas.









